Joaquín
Prats, Joan Santacana
En este artículo se pone
en cuestión la ciudad como un lugar para aprender. La ciudad es un espacio en
el que conviven todas las personas con satisfacción, debe ser, por tanto, un
lugar de enseñanza- aprendizaje. La ciudad ofrece cantidad de espacios,
patrimonio que se han ido conservando a lo largo de la historia y que se
conserva lo que sigue ahora para que influya en el aprendizaje.
Durante todo el texto se
hace referencia al patrimonio como un recurso para llegar al aprendizaje. El
patrimonio urbano no solo se refiere a los materiales tangibles, sino a los
intangibles también, es decir, los valores. Se hace referencia también al
patrimonio tradicional, que “es la expresión fundamental de la identidad de una
comunidad, de sus relaciones con el territorio y la expresión de la diversidad
cultural del mundo”.
Todo patrimonio ya sea
histórico, cultural, artístico, inmaterial o de cualquier otra naturaleza es
educativo y es de ayuda a la hora de la adquisición del aprendizaje. Todo ese
patrimonio forma parte de nuestro presente, es decir, la historia que esconde
cada lugar y cada infraestructura.
Finalmente, este
patrimonio se enseña a los niños a través de unas actividades o a través de
lugares culturales como un museo, o excursiones. Estas actividades pueden
consistir en visitas guiadas, visitas a teatros, hasta mediante páginas web.
Estas actividades son de carácter lúdico-recreativo para que los niños tengan
una motivación superior y les sea mucho más divertido. Tal y como dice el
artículo “la escuela es el resultado de la educación. Por eso, es preciso
potenciar la ciudad educadora ya que es siempre la ciudad la que educa y sus
ciudadanos son el resultado de su poder educador”.
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